martes, 30 de noviembre de 2010
lunes, 29 de noviembre de 2010
domingo, 28 de noviembre de 2010
Mi mamá suele llorar todas las noches desde que perdimos a su hermana. Era mi tía, “La tía de Estados Unidos” en la que siempre pensaba con vergüenza cada vez que se enteraba de alguna de mis "andanzas" con mujeres (ni que fueran tantas, pero se acordó de ella con Sabina, con Mica, esa vez se sacó mucho, con Sofía). Me acuerdo que me decía “Qué va a decir tu tía de Estados Unidos?” y lloraba, un par de veces se le fue la mano y otras simplemente lo reprimió pero estoy segura que en su furia, y en su cabeza sin duda, se le pasaron mil cosas. Mi tía ya no está, y ella la extraña, la necesita, mi abuela no sabe nada. Es la presión la que la consume, la culpa (veo que es hereditario el culparse constantemente). Amaría poder abrazarla, sólo eso, que sienta que tiene cinco hijos y que esos cinco hijos están con ella y la apoyan. Sin embargo mis hermanos apenas se le acercan pero yo, yo no puedo. No me sale, desde que se sabe la noticia no dije ni “a” sobre el tema, siquiera una manito en la espalda poyada sobre mi mamá, con un leve mimo como para que me sintiese con ella, no puedo. Yo no sé qué se siente que tu mamá te abrace, no recuerdo cómo se siente un “te quiero” de su parte y dudo si alguna vez me dijo si me amaba. Yo sé que me ama, pero las diferencias nos hicieron tan distantes la una de la otra que ya ni un “cómo estás?” nos decimos. De lo único que hablamos es de exámenes, notas que no le conforman, que no empecé el gimnasio, por qué no me cocino todos los días, mi pelo corto que no es normal, y lo “al pedo” que vivo. Por ahí imponderables cómicos de vez en cuando, y si le di el medicamento a la abuela. Nada más. Ahora ella está encerrada en su habitación, hace como doce minutos que está llorando sin parar, yo quiero tirar la puerta abajo y decirle que la quiero mucho, que por más de las cosas que pasaron, sus hijos siempre van a ser incondicionales y que nunca va a estar sola. No puedo evitar sentirme una miérda por no hacerlo, pero juro por lo que más quiero que no puedo.
sábado, 27 de noviembre de 2010
Muy enojada, si es que esa es la palabra, anonadada, desentendida, sorprendida, corto un pedacito del pan que muy velózmente cociné y pienso un ratito. Siento que ya ni tendría que dedicarle tiempo a cosas como esta tratando de amortiguar un poco, pero esto me supera y va más allá de vos, de mi, de cualquier mina pelotuda, de rubias grandotas, del puterío, los terceros, familia y amigos. Esto es abstracto, de adentro, tuyo, mío, nuestro, mutuo, por lo menos así ERA/creía que era, el ahora en este caso no importa, no tiene nada que ver.
Quisiera entenderte y explicarte si es que hay algo para explicar, pero como ya ni te entiendo, la necesidad de explicación no está, como no estás vos, no estoy yo, no estamos, y las que sí están y nunca faltan últimamente son todas nuestras promesas que me revotan rotas y parecen disfrutarlo.
jueves, 25 de noviembre de 2010
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